Uno de los sueños utópicos de nuestro país y, en vista del panorama actual me atrevería a afirmar que, de la isla de Santo Domingo es la estabilidad, gobiernos armónicos que den respuesta a las necesidades colectivas y un sistema donde todo funciona de manera justa y sin conflictos. Esta quimera caribeña se ve impedida por la violencia y delincuencia de la que nos hemos visto víctimas y que no parece querer cesar, pues cada día los diferentes medios nos hacen sabedores de actos vandálicos cada vez más despiadados y frecuentes.
Los últimos años han traído a la República grandes avances, tal y como lo dice Santos Aquino“República Dominicana está atravesando uno de sus mejores momentos desde el punto de vista de los observadores y calificadores. Pero en lo que no ha habido progreso es en la delincuencia que pone en riesgo un desarrollo sostenible y el turismo”.
Hay que pensar dos veces antes de salir del hogar,
puesto que los delincuentes no flaquean ante nadie, las calles parecen un campo
de guerra y las casas cárceles con tantas verjas y protecciones por miedo a ser
escenarios de algún caso. La libertad no es expuesta de la misma forma que hace
algunos años, y la inocencia de un pueblo antes sano ha quedado maltratada; la
violencia y el detrimento toman forma de constantes en el funcionamiento
social.
¿Cuáles serán los motivos para tanta violencia?
Las medidas tomadas hasta ahora no han sido
suficientes; desde un panorama general, el departamento de justicia necesita
más desarrollo. Queremos un país estable, hasta los malhechores lo quieren,
pero ese deseo sucumbe ante el anhelo de estabilidad propia y no para todos. Si
algo es clave es que para resarcir el problema hay que llegar a la raíz.
"El país requiere cambios, el mundo necesita un
cambio" viviendo desde el egoísmo, siempre existirá la delincuencia. Los
avances tecnológicos son buenos, pero no si no hay una metamorfosis en las
sociedades.
Adaptarse a una sociedad ya determinada es
acostumbrarse a los problemas en esta sin ímpetu de modificación, mas el anhelo
es que las generaciones venideras brillen por los cambios, para un país
sincronizado y estable.
¿Es acaso la violencia la nueva epidemia que
modificará nuestro estilo de vida y nos obligará a crear una nueva normalidad?
María Alejandra Alcántara M.
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