En nuestro país son muchos los valores que se ponen en
práctica, aunque no todas las personas consideran importante el cumplimiento de
estos.
Como dice el dicho, “todas las reglas tienen excepciones”, por lo tanto, no hay manera de hablar justamente en términos generales sobres el comportamiento de la sociedad; sin embargo, partiendo de la experiencia, observación y convivencia con mis pares, me atrevo a afirmar que, a pesar de la ola de violencia y agravio, son muchos los valores éticos y morales que se practican en República Dominicana.
Cabe resaltar que una gran parte de la población hace caso omiso al cumplimiento de estos valores, sin embargo, otro grupo pone todo su empeño en hacer que se cumplan. También es importante destacar que cada ser humano es distinto del otro y, por ende, tienen diferentes formas de ver las realidades como también de buscar la solución en cada circunstancia.
Contextualizar es fundamental en el quehacer ético, lo
mismo que saber separar las convicciones personales de las exigencias de
protocolo y conducta establecidas en ciertos espacios. Hay opiniones particulares
que bien pueden caber en todos los espacios, pero hay otras que se ven opacadas
por reglas de carácter universal.
La
sociedad dominicana tiene sus propias normas que regularizan y pautan la
conducta. En la actualidad esa parte ética se manifiesta a través del cambio de
dirección en la corriente de pensamiento, que busca desligarse de una cultura
que se rige por principios religiosos, aunque no representen a toda la
población, y que mantiene normas que no se adaptan al tiempo que vivimos.
Asimismo, existe otra vertiente que entiende que los fundamentos morales son
puntos inalterables que sobrepasan al tiempo y son los que preservan el orden
social.
En vista del escenario nacional actual me parece pertinente estudiar cuales son las razones que motivan y lideran el cambio de pensamiento que pretenden hacernos mucho más libres de juicio, pero presos de sin sabores que se deben a la falta de valores y educación. Quizás muchos no coincidan conmigo y consideren que la situación económica actual es la que nos orilla a este comportamiento, pero, desde mi punto de vista, el descuidar los valores y creer que "solo debemos fluir" es lo que hoy nos hace víctimas de comportamientos que no son guiados por la razón, sino por la maldad y las circunstancias de personas que han descuidado los valores y las reglas de convivencia para obtener beneficios propios que desestabilizan la estructura social y provocan otros problemas en nuestra ya dolida sociedad.
María Alejandra Alcántara M.
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