Johanna Castillo: ‘’La violencia a través de los tiempos ha sido un mal que ha afectado a toda la sociedad sin discriminar estatus, color o cultura’’.
Johanna Castillo: ‘’La violencia a través de los tiempos ha sido un mal que ha afectado a toda la sociedad sin discriminar estatus, color o cultura’’.
La violencia ha sido por generaciones un factor que coloca nuestra sociedad un paso atrás de la seguridad social. Esta es una conversación con la Lic. Johanna Castillo para tratar de entender algunos de sus condicionantes.
Johana Castillo es Licenciada en Psicología con especialidades en Psicología clínica y Psicología social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Actualmente labora en la clínica de atención primaria Alma Ata en la comunidad de los Alcarrizos.
- Nuestra sociedad estadísticamente presenta niveles de violencia de genero preocupantes. ¿Por qué piensa usted que ahora existen tantos casos de violencia?
La violencia a través de los tiempos ha sido un mal que ha afectado a toda la sociedad sin discriminar, estatus, color o cultura, a pesar de todo podemos decir también que la violencia intrafamiliar se ha convertido en un patrón repetitivo en la sociedad, lo que significa que lamentable se ha normalizado como algo normal, especialmente en los niños que se creían en un ambiente totalmente violento, lo que hacen es que repiten esa misma conducta agresiva y violencia porque ese fue lo que aprendieron en sus casas y barrios, dónde se criaron. La falta de valores podemos decir que es una causa de violencia, la falta de educación en muchos casos a pesar de que este mal se manifiesta en todos los estatus y de una familia bien estructurada dónde tanto el padre como la madre asuma su función de proteger y brindar seguridad a los hijos. También existen factores genéticos que pueden influenciar a los que van subiendo esa sea su forma de expresarse en su medio ambiente como un mecanismo de defensa y por la falta de control de los impulsos, factores ambientales lugares donde se practica y se vive mucha violencia y se va repitiendo como una conducta aprendida ya normalizada porque fue lo que aprendieron.
- ¿Se justifica en algún caso la violencia contra la mujer?
La violencia en contra de la mujer no se justifica de ninguna manera, ya que violencia es violencia ya sea de forma verbal o física sigue siendo violencia. Existen muchos casos de mujeres que el marido no la golpea físicamente, pero si el esposo le golpea sus emociones, con palabras hirientes que matan su dignidad, autoestima y amor, y eso también es violencia. Ahí es donde empezamos a ver la violencia intrafamiliar afectando nocivamente al núcleo de la sociedad que es la familia.
- ¿Qué es la violencia intrafamiliar?
La violencia intrafamiliar es todo maltrato ya sea físico o verbal especialmente dentro del seno familiar llámese maltrato a la esposa, hijos y todo aquel que está dentro del seno familiar. Maltrato porque no solo daña físicamente, sino que mata verbalmente a lo más preciado que es la familia, podemos decir que de este tipo de familia que es maltratada es que descienden hombres sanguinarios agresivos listos para maltratar y herir a todo el mundo porque eso fue lo que aprendió en su casa.
- ¿Los hombres que maltratan están enfermos?
Los hombres que son maltratadores obviamente están repitiendo algo que le fue heredado a través del factor genético y ambiental, es decir el primero maltrata porque ya él fue maltratado lo que explica claramente que es una persona enferma que no ha sanado y por eso sigue repitiendo un patrón de conducta agresiva.
- ¿Por qué una mujer maltratada sigue viviendo con el maltratador en la mayoría de los casos?
En primer lugar una mujer vive con su maltratador porque emocionalmente es dependiente de su maltratador, son mujeres que se han acostumbrados y adecuados al maltrato no necesariamente porque se sientan bien, sino más bien muchas veces por miedo a su mismo maltratador, ya la ha consumido emocionalmente matando sus emociones, autoestima, dignidad y amor propio, es una mujer segada por un amor tóxico dependiente, por qué muchas veces ya se cansaron de luchar y ya no tienen fuerzas ni física ni emocional para levantarse, ese tipo de mujeres ya están enfermas pero ellos mismas son las que tienen que tomar la decisión de no solo poner límites sino también de ponerle un stop a su maltratador con valor y valentía y sobre todo volver a recuperar su amor propio .
-¿Es verdad que las mujeres dicen NO, pero quieren decir Sí?
Este deplorable concepto existe y se perpetúa en nuestro imaginario social, causando que el hombre considere que una negativa, es solo el primer paso a una posibilidad. Debemos recordar a todos los hombres del mundo, que cuando una mujer dice No, es No.
-¿Las mujeres maltratadas se lo merecen?
En nuestra sociedad, el maltrato a la mujer cada vez está tomando un mayor eco; no obstante, todavía continúa siendo un tabú y son pocas las mujeres que denuncian agresiones psíquicas, físicas o sexuales.
- ¿La violencia es cosa de pareja y no hay que meterse?
La violencia dentro de la pareja es un tema preocupante no solo en América Latina, sino que en el mundo entero: La violencia dentro de la pareja es un tema preocupante no solo en América Latina, sino que en el mundo entero: 1 de cada 3 mujeres ha experimentado algún tipo de violencia estando en una relación, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y dentro de la región, los números también son alarmantes. Y dentro de la región, los números también son alarmantes. Por tanto, estamos hablando de situaciones que ponen en peligro la vida de personas y de sus posibles hijos. Nuestra responsabilidad es dentro de lo posible y acorde al debido proceso incentivemos a la víctima a denunciar este tipo de situaciones.
- ¿Los hombres son violentos por naturaleza?
Los humanos pertenecemos evolutivamente a un linaje con alto nivel de violencia letal, lo que sugiere que el nivel de violencia que manifestamos ya ocurría en las especies que fueron nuestros ancestros.
-¿Por qué los piropos son una forma de violencia?
Todas las mujeres, en algún momento de nuestra vida, hemos recibido un piropo de alguien que no conocemos. Esta “inofensiva” expresión es una de las muchas manifestaciones de acoso callejero que, sin embargo, en el contexto mexicano, suele ser vista como una cuestión de galantería.
La normalización de esta forma de violencia contra las mujeres es tal que incluso cuando alguien alza la voz expresando su rechazo ante estas manifestaciones, muchas veces se les señala como exageradas, haciéndolas víctimas de nuevas formas de acoso y violencia. Entonces, si bien muchas personas no asocian el acoso callejero con la violencia sexual, es necesario visibilizarlo y erradicarlo, ya que el acoso callejero es la antesala de otras formas más graves de violencia sexual.
-¿Cómo mejoramos esta situación?
La pandemia de la violencia contra las mujeres no es nueva. Incluso antes de la aparición de la pandemia de COVID-19, en todo el mundo 243 millones de mujeres y niñas habían sido maltratadas por sus compañeros sentimentales en el último año. La pandemia de la COVID-19 ha intensificado la violencia, que se ha visto agravada por una reducción de los servicios de apoyo y del acceso a la ayuda.
Cuando una mujer comparte su historia de violencia, está dando el primer paso para romper el ciclo de maltrato. Debemos garantizarle el espacio seguro que necesita para hablar y ser escuchada.
Conviene recordar que, al tratar casos de violencia sexual, la sobriedad, la vestimenta y la sexualidad de la víctima son irrelevantes. El autor es el único responsable de la agresión y debe asumir la responsabilidad por sí solo. Protesta contra la culpabilización de la víctima y haz frente a la idea de que las mujeres deben evitar situaciones que se perciban como “peligrosas” según los estándares tradicionales.
Las sobrevivientes están alzando la voz más que nunca, y todas y todos podemos hacer algo para asegurar que se les haga justicia.
No digas “¿por qué no te fuiste de allí?”.
Di: “Te escuchamos. Te creemos. Estamos contigo”.
Enseña a la próxima generación y aprende de ella. El ejemplo que damos a la generación más joven determina la manera en que esta piensa sobre el género, el respeto y los derechos humanos. Inicia conversaciones sobre los roles de género a una edad temprana y cuestiona los rasgos y las características tradicionales asignadas a hombres y mujeres. Señala los estereotipos a los que niñas y niños se enfrentan constantemente, ya sea en los medios de comunicación, en la calle o en la escuela, y hazles saber que no hay nada malo en ser diferente. Fomenta una cultura de aceptación.
Habla sobre el consentimiento, la autonomía física y la rendición de cuentas a niñas y niños, y escucha también lo que tienen que contar sobre su experiencia en el mundo. Al dotar a jóvenes activistas con información y educarlos sobre los derechos de las mujeres, podemos construir un futuro mejor para todas y todos.
Otras acciones que podemos realizar, es exigir respuestas y servicios adecuados para su propósito, comprendamos qué es el consentimiento, conozcamos los indicios del maltrato y aprende cómo puedes ayudar e iniciemos una conversación, La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una violación de los derechos humanos que ha sido perpetuada durante décadas. Es omnipresente, pero no es inevitable, a menos que permanezcamos en silencio.
- Gracias Johana por tus aportes y por hacer de este espacio un ambiente de aprendizaje.
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